miércoles, 4 de abril de 2012




En contrapartida a los aumentos mamarios naturales, que buscan incrementar el tamaño de los senos en sintonía con un trabajo equilibrado y no dañino al cuerpo, encontramos el aumento pectoral o mamoplastía de aumento, que mejora la forma del cuerpo de una mujer disconforme con las proporciones de sus senos. También pueden ser aprovechadas para reparar la pérdida de volumen de los senos luego de un embarazo, o para solucionar desbalances o asimetrías en las proporciones de los senos, así como un método de reconstrucción luego de otras cirugías en la zona del busto.

El procedimiento es practicado en forma ambulatoria. Un implante se sitúa por medio de una incisión debajo del tejido del seno, o debajo del músculo pectoral. Esta incisión quirúrgica puede ser practicada por debajo del seno, alrededor del pezón, o en la axila. Por lo general toma de dos a tres horas finalizar el procedimiento completo. Un implante de seno se compone de una carcasa exterior que se llena con solución salina (agua salada) o gel de silicona. La superficie externa puede ser lisa o texturada, y los implantes se ofrecen en una gran cantidad de tamaños y formas para ajustarse a las preferencias específicas de cada mujer.

La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (USFDA) ha apoyado el uso tanto de solución salina como de gel de silicona para los implantes de aumento mamario.
La investigación ha demostrado que los implantes no aumentan las posibilidades de sufrir enfermedades y malignidades en los pechos. La tasa de descubrimiento de cáncer de seno no se ven afectadas si se combinan las técnicas de mamografía y examen físico en los senos.
En base a los presentes estudios experimentados, los implantes deberían durar por años. Sin embargo, debido a que no hay aún un implante de senos haya sido usado por toda una vida,  es imposible dar una afirmación definitiva al respecto.

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, verás que hay diversos problemas inherentes. Puede aparecer irregularidad geométrica o engrosamiento de los tejidos cicatriciales, y ello podría requerir de procedimientos quirúrgicos adicionales para reparar estas dificultades.
En situaciones de hemorragias se podría requerir de la eliminación del implante, para controlar el sangrado. Las infecciones son el siguiente factor más serio en la cirugía de aumento de busto.
Si ocurre una infección, los antibióticos solos no lograrán eliminar la infección a menos que se retire el implante. Luego será necesario dejar fuera el implante por un lapso de unos 3 meses, antes de que se considere seguro volverlo a colocarlo. La amenaza de infecciones es menor al 0,5%. Por lo general, las infecciones se restringen al período de postoperatorio temprano, aunque la infección puede aparecer mucho después; por fortuna el implante puede ser removido normalmente, y exitosamente reemplazado más adelante, cuando la infección haya sido totalmente controlada y resuelta.
Pueden ocurrir cambios sensoriales, resultando en adormecimiento, incomodidad y, aunque estos síntomas no son duraderos ni críticos por regla general, pueden serlo en determinadas situaciones. Los cambios sensoriales temporales usualmente y por lo general duran de dos a seis meses. No hay estudios que indiquen que los implantes obstaculicen la lactancia.